León XIV recibe a los miembros del Movimiento de los Focolares que participaron en la Asamblea General y los exhorta a mantener vivo “el carisma de la unidad” de la fundadora Chiara Lubich, como un signo para un mundo marcado por la violencia y la barbarie. El Pontífice invita además a la transparencia y a la participación de todos dentro de la comunidad, y agradece a los numerosos focolares que “con dedicación heroica, continúan viviendo en el mundo una vida de oración, diálogo y trabajo”.