Aunque los perpetradores intentan ocultarlo, el tráfico de seres humanos viola la dignidad humana y traspasa fronteras, culturas, comunidades vulnerables y golpeadas por la pobreza, los desesperados. Sin embargo, está mucho más cerca de lo que pensamos, habita nuestros teléfonos y redes sociales en forma de promesas de oportunidades que aparecen en la pantalla. Las hermanas de Talitha Kum Kenia están construyendo con tenacidad una red que combina presencia local e impacto global.