Comentario bíblico al Evangelio en el IV Domingo de Cuaresma

Comentario bíblico al Evangelio en el IV Domingo de Cuaresma, el 15 de marzo de 2026, que realiza el Secretariado diocesano de Pastoral Bíblica.

Nuestro camino cuaresmal continúa y llegamos al IV Domingo de Cuaresma, llamado también domingo de la alegría (Laetare). La liturgia de la Palabra centra nuestra atención en cómo Dios no se fija en las apariencias, sino en el corazón; Él nos llama a vivir como hijos de la luz; y, en Cristo, sana nuestras cegueras. La Cuaresma es un tiempo para dejarnos iluminar por Dios y renovar nuestra fe, de modo que podamos caminar hacia la Pascua con una mirada renovada y un corazón transformado.

EL SEÑOR MIRA EL CORAZÓN
En la primera lectura leemos la elección de David como rey de Israel. El profeta Samuel es enviado por Dios a la casa de Jesé para ungir a uno de sus hijos. Para el profeta, los hermanos mayores de David parecen tener más cualidades por su apariencia y fortaleza. Sin embargo, Dios le indica los criterios correctos de elección, pues “el hombre mira las apariencias, más el Señor mira el corazón”.

Finalmente, el elegido es David, el más joven, que se dedicaba al pastoreo. Dios no actúa según nuestros criterios, en ocasiones, marcados por el poder o el prestigio. Él conoce el interior de las personas y escoge a quien tiene un corazón disponible para cumplir su voluntad. Por ello, con el salmo cantamos que nos fiamos de esta mirada honda de Dios que, como pastor, guía, protege y acompaña a su pueblo.

LA LUZ DEL SEÑOR
La segunda lectura pone ante nuestros ojos el contraste entre la luz y las tinieblas. San Pablo recuerda a los efesios que antes vivían en las tinieblas del pecado, pero que ahora son luz por Cristo. Por ello, les invita a ensanchar sus existencias viviendo como hijos de la luz, es decir, practicando la bondad, la justicia y la verdad; y, al mismo tiempo, les exhorta a poner luz en aquellos espacios donde las tinieblas oscurecen la existencia.

El texto evangélico continúa con esta temática. El evangelista Juan desarrolla el proceso de la fe como el progresivo abandono de la oscuridad y el descubrimiento de Cristo, luz que ilumina la existencia.

Para presentar esta catequesis el evangelista narra la curación del ciego de nacimiento. El relato cuenta que Jesús se detiene ante un ciego y le interroga sobre su deseo. Tras escucharle, hace barro con su saliva y se lo unta en los ojos, pidiéndole que se lave en la piscina de Siloé. Tras lavarse, el ciego recupera la visión.

Este signo/milagro no es simplemente la narración de una curación física. A lo largo del relato, el hombre va descubriendo progresivamente quién es Jesús. Primero lo llama “el hombre que se llama Jesús”, luego “profeta”, y, finalmente, acaba reconociéndolo como el Señor y confesando su fe. Por el contrario, los fariseos, que físicamente pueden ver, se niegan a aceptar el signo y permanecen en una ceguera aún más profunda: la ceguera espiritual. De este modo el evangelio concluye con una paradoja: el que era ciego llega a ver, mientras que quienes creen ver permanecen en la oscuridad.

Todos experimentamos algún tipo de ceguera como las descritas en el texto: prejuicios, egoísmo, miedo o falta de fe. Jesús se revela como la luz del mundo que puede abrir nuestros ojos y ayudarnos a ver la realidad con la mirada de Dios, esa mirada que es capaz de reconocer lo que hay en el corazón. Sin embargo, para recibir esa luz es necesario tener una actitud humilde y abierta, como la del ciego que reconoce el obrar de Jesús en su vida y lo confiesa.

LA PALABRA HOY
Con frecuencia nos dejamos llevar por las apariencias, los prejuicios o nuestros propios criterios, pero Dios nos recuerda que Él mira el corazón. En medio de tanta polarización social, estamos llamados a vivir como hijos de la luz, dejando que Cristo ilumine nuestras cegueras e irradiando esa luz en gestos concretos de bondad, justicia y verdad en la vida cotidiana.

Por eso, en este domingo de la alegría, reconocemos que esta no proviene de la ausencia de dificultades, sino de la certeza de que Cristo es la luz que ilumina nuestro camino.

Ignacio Rojas Gálvez, osst

LEER COMENTARIO AL EVANGELIO DEL IV DOMINGO DE CUARESMA (15 DE MARZO DE 2026)

The post Comentario bíblico al Evangelio en el IV Domingo de Cuaresma first appeared on Archidiócesis de Granada.

Comparte en tus redes
Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Configurar y más información
Privacidad