Feliz por el nuevo rol al que fue llamado por el Papa León, el cardenal recuerda su servicio a la Iglesia universal, los 28 años pasados en el Vaticano y el gran bien que recibió de los «favoritos de Dios».
Feliz por el nuevo rol al que fue llamado por el Papa León, el cardenal recuerda su servicio a la Iglesia universal, los 28 años pasados en el Vaticano y el gran bien que recibió de los «favoritos de Dios».