En su discurso a los Prefectos de Italia, León XIV afirmó que un espacio cívico libre de disturbios favorece la acogida de los más necesitados, la tranquilidad de los ancianos y la confianza en el futuro por parte de las familias, los enfermos y los jóvenes. El compromiso de proteger el bien común, subrayó, no se reduce a aspectos materiales, ya que también afecta al patrimonio moral y espiritual de la República.