León XIV recibió en audiencia a los prelados del Tribunal Apostólico de la Rota Romana, con motivo del inicio del Año Judicial y los instó a orientar la actividad judicial según los criterios de verdad y caridad. «No se trata de dos principios opuestos, sino de dos dimensiones intrínsecamente unidas, que encuentran su armonía más profunda en el misterio mismo de Dios, que es Amor y Verdad”.