En su mensaje con motivo de la 34.º Jornada, que se celebrará en Chiclayo, Perú, el Papa recuerda los años que pasó allí como misionero y obispo, donde experimentó en primera persona la misericordia y la compasión por el dolor que nos conmueve y, por lo tanto, no es ajeno: frente a la cultura de la prisa, es necesaria una cercanía que trascienda las normas rituales, también para una visión renovada de la autoestima, no basada en estereotipos de éxito o carrera.