El cardenal secretario de Estado, enviado del Papa a Bruselas con motivo del VIII centenario de la catedral, presidió ayer, 11 de enero, la misa de apertura de las celebraciones. Mirando a Europa, el cardenal destacó que, en la realidad actual marcada «por la fragilidad, los miedos y las divisiones no solo políticas o sociales, sino también internas», «el cristianismo no ofrece soluciones técnicas», sino que, en todo caso, «propone valores humanos esenciales».