El prefecto del Dicasterio para el Diálogo Interreligioso, en una intervención en la segunda Cumbre Internacional de Líderes Religiosos en Kuala Lumpur, Malasia, subraya la «gran responsabilidad» de los líderes religiosos en la promoción de un mundo mejor. No podemos «descansar tranquilos ni dormir en paz» ante el «grito de una humanidad herida», «la fe nunca debe ser un arma».