León XIV recibe en audiencia a una delegación de representantes políticos y personalidades civiles procedentes de Francia y pone en guardia contra «una laicidad a veces mal entendida» y contra las «colonizaciones ideológicas». La doctrina de la Iglesia es doctrina de salvación, no hay que temer promoverla. El estímulo para afrontar las grandes cuestiones sociales con la fuerza de la caridad, en nombre del bien común.