Amigo del Papa describe cómo se forjó su relación con Perú: “Fue como cuando amas a alguien”

Mucho antes de convertirse en León XIV, Robert Prevost recorría los caminos del norte del Perú sin temor a mancharse las botas de barro. Fue formador, profesor, párroco y obispo, desempeñando siempre su ministerio con una cercanía que dejó una profunda huella en quienes lo conocieron.

Una de esas personas es el P. Alexander Lam, agustino peruano y actual vicario general de la Orden de San Agustín en Roma, quien ha compartido con el Pontífice distintas etapas de su vida religiosa durante más de tres décadas.

“Lo conocí cuando yo era novicio de la Orden y él ya era formador en Trujillo”, explica en una entrevista con EWTN.

el P. Alexander Lam, agustino peruano y actual vicario general de la Orden de San Agustín en Roma, ha compartido con el Pontífice distintas etapas de su vida religiosa durante más de tres décadas. Crédito: Cortesía P. Lam.
el P. Alexander Lam, agustino peruano y actual vicario general de la Orden de San Agustín en Roma, ha compartido con el Pontífice distintas etapas de su vida religiosa durante más de tres décadas. Crédito: Cortesía P. Lam.

La ciudad de Trujillo, capital de la región de La Libertad, fue el segundo destino de Prevost en Perú. Allí asumió la responsabilidad de la formación de religiosos agustinos procedentes de distintas misiones y ejerció labores académicas en el Seminario Mayor San Carlos y San Marcelo.

Había regresado al país en 1988, tras una primera etapa en Chulucanas, en la región de Piura, donde llegó en 1985 con apenas 29 años para incorporarse a la misión agustiniana.

“La experiencia que tuvo en Chulucanas fue extraordinaria y muy impactante”, recuerda el sacerdote agustino, quien destaca especialmente el modelo pastoral que Prevost encontró en esta localidad situada a 49 kilómetros al este de la ciudad de Piura.

El entonces Obispo de Chiclayo en Perú celebra Eucaristía por los 50 años del Colegio de San Agustín. Crédito: Cortesía P. Lam
El entonces Obispo de Chiclayo en Perú celebra Eucaristía por los 50 años del Colegio de San Agustín. Crédito: Cortesía P. Lam

“Buscaban construir la Iglesia, pero no entendida solamente como edificios o estructuras. Lo que querían construir era la comunidad de los fieles que alaban al Señor y lo sirven”, señala.

Prevost permaneció en Trujillo hasta 1999, en lo que constituye la etapa más extensa de su trayectoria misionera en Perú.

Años después volvió a coincidir con el sacerdote peruano en Roma, cuando Prevost fue elegido prior general de la Orden de San Agustín en 2001. Más tarde, el propio P. Lam sería elegido prior provincial.

Posteriormente, Prevost fue nombrado obispo de Chiclayo y, en 2023, el Papa Francisco lo designó prefecto del Dicasterio para los Obispos. Durante todos esos años, recuerda el P. Lam, mantuvieron un contacto frecuente gracias a una amistad forjada en el seno de la familia agustiniana.

“Era muy paternal”

Al evocar la primera impresión que le causó el actual Pontífice, el P. Lam subraya una cualidad que, asegura, permanece intacta hasta hoy: “Nosotros veníamos de estilos de formación diferentes y, sin embargo, yo me sentí muy acogido, muy respetado y muy escuchado”.

“Me sentí escuchado en mis decisiones, en mis aciertos y también en mis errores. Él era muy paternal. Creo que esa fue la primera impresión que tuve de Robert Prevost”, asegura.

Según el religioso peruano, esa capacidad de escuchar y acompañar nunca desapareció. “Sigue siendo el mismo buen hombre que conocimos: un religioso, un pastor prudente, una persona que acompaña y guía”, relata.

A su juicio, uno de los rasgos más valiosos de León XIV es su conocimiento directo de las dificultades que afrontan muchas comunidades.

El entonces obispo Robert Prevost, hoy Papa León XIV, con el P. Alexander Lam. Crédito: Cortesía P. Lam
El entonces obispo Robert Prevost, hoy Papa León XIV, con el P. Alexander Lam. Crédito: Cortesía P. Lam

“El padre Roberto vivió en la periferia. Conoce esa realidad porque la ha experimentado personalmente”, explica.

Recuerda además que fue obispo de una diócesis particularmente extensa y compleja como la de Chiclayo, que abarca zonas de costa y sierra. “Él conoce nuestras diferencias sociales, culturales y económicas. Conoce también las dificultades de nuestras instituciones y los desafíos que enfrenta nuestro país”.

Incluso cuando desempeñaba responsabilidades de gobierno desde Roma como superior de la Orden de San Agustín, seguía atentamente la actualidad peruana. “Leía las noticias, seguía lo que pasaba y mantenía siempre un gran cariño por el país”.

Cuando hacerse peruano significó comprometerse con todo

Para el P. Lam, uno de los gestos más significativos de Prevost fue asumir plenamente su pertenencia al país que lo acogió. “Cuando se hizo peruano al asumir la diócesis de Chiclayo fue como cuando amas a alguien: te comprometes con todo lo que esa persona es”.

Según explica, la experiencia eclesial vivida por Prevost en Perú dejó una huella profunda en su modo de entender la Iglesia.

El Papa, reunido con los agustinos. Crédito: Cortesía P. Lam
El Papa, reunido con los agustinos. Crédito: Cortesía P. Lam

“Él vivió una evangelización donde todos participaban, donde había comunión, participación y misión. Yo creo que eso lo marcó muchísimo y explica muchas cosas de su manera de entender la Iglesia”, señala el P. Lam, quien considera que esa experiencia ha acompañado a Prevost en todas las etapas de su ministerio: como formador, superior religioso, obispo y, finalmente, Papa.

“Lo quieres y buscas ayudarle a crecer. Yo creo que él ha vivido así su relación con el Perú”, relata.

Por ello, considera que la próxima visita tendrá una profunda carga emocional y constituirá, en su opinión, “una manifestación de amor y de cariño hacia la gente que lo acompañó durante tantos años de ministerio”.

El Papa llegará a Perú el miércoles 11 y permanecerá en el país hasta el lunes 16. Iniciará su recorrido en Lima, donde participará en un encuentro centrado en algunos de los principales desafíos nacionales, entre ellos la situación de la mujer, la corrupción y la violencia.

Posteriormente viajará a Cuzco, corazón de la cultura andina, donde visitará Sacsayhuamán, uno de los principales complejos arqueológicos del mundo inca, así como la Plaza de Armas y la catedral de la ciudad. Desde allí se trasladará a Pucallpa, en la Amazonía peruana, donde celebrará una Misa con representantes indígenas para denunciar los abusos que sufren algunas comunidades y subrayar la importancia del cuidado de la creación.

La etapa más simbólica del viaje será, sin embargo, Chiclayo, la diócesis que sigue considerando su hogar.

“Vuelve a casa”

Si hay una expresión que, según el P. Lam, resume el sentir de los peruanos ante la próxima visita papal, es una sola: “Vuelve a casa”. “La gente lo acoge, lo quiere. Más allá del lema del viaje, hay una expresión que escucho continuamente: él vuelve a casa”, explica.

El religioso sostiene que Prevost terminó identificándose profundamente con la cultura peruana. “Él aprendió algo muy propio de nuestro pueblo: sentirse familia. Cuando uno vuelve a casa, comparte con los demás lo que ha vivido, celebra con ellos, les cuenta lo que ha experimentado y se alegra junto a quienes lo quieren”, relata.

Aunque todavía está definiendo algunos detalles de su participación en el viaje, el P. Lam espera poder acompañar varios de los momentos más significativos.

“Poder verlo hablar en la Plaza de Armas de Lima, verlo con los jóvenes en el Estadio Nacional, verlo rezar en el Santuario de Nuestra Señora de la Paz en Chiclayo, volver a verlo junto al pueblo que tanto quiere… todo será una alegría enorme”, explica.

La noche en que acampó con los fieles para ver al Papa Francisco

La cercanía de Prevost con el pueblo peruano quedó reflejada de manera especial durante la visita del Papa Francisco en enero de 2018. Mientras miles de fieles acampaban para participar en la histórica misa papal, el entonces obispo de Chiclayo decidió compartir con ellos aquella espera.

“Cuando Francisco viajó a Perú, Robert Prevost acompañó a los fieles y pasó la vigilia con ellos. Ese gesto reflejaba muy bien su estilo: estar cerca de la gente y compartir sus experiencias”, recuerda el P. Lam.

Para el religioso agustino, aquel episodio no fue una excepción, sino una constante en la forma en que Prevost ha vivido su ministerio: “Nunca ha sido una persona distante. Siempre ha intentado estar donde está el pueblo de Dios”.

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