El cardenal Leo, arzobispo metropolitano de Toronto y legado pontificio, presidió la ceremonia de beatificación, destacando el testimonio de los cinco misioneros españoles a la hora de llevar a Cristo a los pueblos indígenas, su compromiso con la evangelización y su ejemplo para la Iglesia. El testimonio de los mártires, afirmó, puede inspirar a la Iglesia de hoy, especialmente en su labor por la unidad y la reconciliación: «Las polarizaciones no provienen de Dios».