El Obispo de Ipiales (Colombia), Mons. José Saúl Grisales, pidió a los grupos armados cesar las hostilidades en esta zona, fronteriza con Ecuador, y respetar “la vida, la dignidad y los bienes de las comunidades”.
En un comunicado del 22 de octubre, el prelado se solidarizó con las comunidades de las subregiones de Abades y Guambuyaco, del departamento de Nariño, y de manera especial con las parroquias Nuestra Señora del Rosario de Linares, San Juan Bautista de Sotomayor y Nuestra Señora de la Visitación de Tabiles, “afectadas por situaciones de violencia”.
“En la Iglesia, la parroquia no es solo un templo: es toda la comunidad, son las familias, los niños, los jóvenes y los mayores que hoy viven días de dolor, incertidumbre y miedo por la violencia que golpea sus territorios”, señaló.
El obispo recordó el llamado que hizo el Papa León XIV el 29 de abril de 2026 «a rechazar cualquier forma de violencia y optar decididamente por el camino de la paz”.
“Con esa misma convicción —dijo Mons. Grisales—, hacemos un llamado urgente a los actores armados para que respeten el Derecho Internacional Humanitario y protejan, por encima de todo, la vida, la dignidad y los bienes de las comunidades”.
Asimismo, los exhortó “a cesar las hostilidades y a avanzar hacia un cese al fuego que permita detener el sufrimiento y evitar nuevos daños. Pedimos también que la ayuda humanitaria pueda llegar con seguridad, sin poner en riesgo a quienes la llevan, y que llegue primero a quienes más la necesitan”.
El obispo reiteró el compromiso de la diócesis “de acompañar a las víctimas y a las comunidades parroquiales, escuchándolas y trabajando por la paz a su lado”. “Nos unimos en oración por las familias, por las personas heridas, por quienes han perdido su hogar y han tenido que desplazarse, y por todos los que hoy ven amenazadas su vida y su tranquilidad”, expresó.
Finalmente, pidió a las instituciones, organizaciones humanitarias y a toda la sociedad “a unir esfuerzos para que estas familias reciban una atención oportuna y digna, y para que el respeto a los derechos humanos sea una realidad en nuestros territorios”.