El jefe de la Iglesia greco-católica ucraniana fue recibido en audiencia por León XIV en el Palacio Apostólico Vaticano. Expresó su gratitud por las llamadas telefónicas a Putin y Zelenski, la atención a la tragedia de Oleshky, los llamamientos del Papa, la misión humanitaria de la Santa Sede en favor de los prisioneros y los niños, y los viajes de Gallagher y Zuppi a Moscú y Kyiv, en particular la visita del cardenal a una prisión rusa: “Es un signo de que Dios se acuerda de todos”.