El 19 de septiembre de 2017, un terremoto sacudió parte de la zona centro de México. Además de una estela de muertes, también dañó templos que durante generaciones habían sido refugio espiritual para miles de fieles. Nueve años después, el santuario parroquial de Nuestra Señora de los Ángeles en la Ciudad de México todavía espera recuperar plenamente sus espacios.
EWTN News en Español recorrió las obras de rehabilitación y conversó con los fieles que, pese a la espera y las dificultades de celebrar fuera de su iglesia, mantienen viva su fe.

Una parroquia que se levanta cada domingo
Cada domingo, media hora antes de la Misa, comienza la preparación. Los servidores sacan el copón, el cáliz, las vinajeras y demás objetos litúrgicos necesarios; colocan las imágenes, instalan el equipo de sonido y acomodan las sillas. Una mesa plegable hace las veces de altar y unas lonas protegen del sol y la lluvia a quienes acuden a celebrar la Eucaristía.

Así es como se levanta, semana a semana, una parroquia improvisada sobre la calle de Lerdo en la colonia Guerrero, a un costado del santuario parroquial de Nuestra Señora de los Ángeles. El edificio permanece cerrado desde el día que el sismo de 7.1 grados, con epicentro a más de 160 kilómetros del templo, dañó la cúpula.
Al terminar la celebración, se repite el procedimiento a la inversa: recogen las sillas, guardan los objetos litúrgicos y desmontan lo necesario.

Una fe que no dejó de celebrarse
El cierre del santuario no significó la suspensión de la vida parroquial. Cuando se garantizó la seguridad del templo, se habilitó uno de los salones del conjunto religioso para las celebraciones. Una vez restaurado el camarín de la Virgen, este se acondicionó como capilla para celebrar la Misa diaria.

No obstante, cuando aumenta la asistencia el espacio resulta insuficiente. El párroco, P. Adrián Vázquez, explicó que por esta razón se instaló una carpa al costado del templo, para recibir a más personas.
El sacerdote indicó que cuando llegó a la comunidad, en 2019, notó “una tristeza muy fuerte, muy pronunciada por el colapso de este templo”. Reconoció que este santuario parroquial “alberga la fe de generaciones y generaciones”.

Recordó que, en un inicio, a los fieles “les resultaba un poco extraño y a veces difícil celebrar en lugares provisionales, que, digamos, a lo mejor no tenían mucha facha de iglesia”, pero se han ido animando con el tiempo.
Para Francisco González, feligrés y vecino de la colonia, ha sido esperanzador ver que la gente no ha abandonado el templo. “A pesar de que tenemos adversidades por la cuestión del clima, la carpa, los vecinos incómodos porque estamos ocupando la calle (…) nosotros seguimos manteniendo nuestro culto a Dios y a la patrona de la colonia”, agregó.
Nuestra Señora de los Ángeles
El santuario parroquial de Nuestra Señora de los Ángeles es un recinto religioso cuya trayectoria ha estado estrechamente vinculada a los desastres naturales que han marcado la historia de la capital mexicana.
Según la tradición popular, la imagen que ahí se venera data de 1580, cuando fue hallada tras una severa inundación en el Valle de México. La devoción creció y dio origen a una pequeña ermita.
Debido a desastres naturales y al crecimiento de la devoción, se creó un nuevo espacio hasta crear el actual santuario.
Por el momento, la imagen está resguardada y sólo se saca en la fiesta patronal, el 2 de agosto.
Para Esperanza González Urbina, quien ha acudido al templo durante 52 años, que no le haya pasado nada a la imagen de la Virgen también representa “un milagro”. “Ella quiere estar aquí con nosotros, sabe resistir”, afirmó.
Después de nueve años de espera, su mayor deseo es que “para antes de los diez [años], ya estemos en nuestra iglesia, adentro”.
Los daños que ocasionó el sismo
En enero de 2018, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) informó que se habían contabilizado 1.850 inmuebles afectados por los sismos, de los cuales 220 tenían daño severo y 38 estaban en riesgo de colapso.
En la Ciudad de México, 12 templos fueron considerados inhabitables y se clausuraron hasta no ser rehabilitados. De estos, el santuario parroquial de Nuestra Señora de los Ángeles es el único que continúa sin ser habilitado en la actualidad.

El P. Adrián Vázquez explicó que los daños más graves se concentraron en la cúpula sur, cuyo colapso afectó severamente el interior del templo al desplomar toneladas de mampostería sobre el presbiterio y el altar mayor.
Desde entonces, los trabajos han incluido el reforzamiento de los muros y la reconstrucción de elementos de la cúpula, cuya nueva geometría busca reducir su peso y mejorar su seguridad.

La restauración contempla también una nueva iluminación, la recuperación del órgano, la impermeabilización y la reinstalación de vitrales elaborados nuevamente en Alemania. Además, se elaboró un altar con restos de la piedra recuperada de los elementos dañados del propio templo.

El sacerdote aseguró que “no sólo se está embelleciendo” el santuario, sino que también los trabajos están enfocados en crear un edificio “de primer nivel” y muy seguro para los fieles.
Aunque se ha planteado 2027 como un horizonte para la conclusión de las obras, todavía no existe una fecha definitiva para la reapertura.
Santiago Apóstol, otra comunidad a la espera
Aunque no está cerrada en su totalidad, la parroquia de Santiago Apóstol, en Tlatelolco, mantiene áreas clausuradas debido a las afectaciones del sismo de 2017.
Según reportó en 2025 el semanario Desde la Fe, de la Arquidiócesis Primada de México, todavía se deben realizar trabajos como la restauración de la torre del campanario, la reimpermeabilización de la cúpula central, cuya cubierta anterior ya no funciona y genera filtraciones y caída de enjarre, así como el reacondicionamiento de un mural.
