Jóvenes de la Orden de Malta ayudan a personas sin hogar en la Plaza de San Pedro

En una sociedad marcada por una creciente indiferencia, un grupo de jóvenes vinculados a la Soberana Orden Militar de Malta pone en práctica el llamado del papa León XIV a “no bajar la guardia cuando se trata de la pobreza”.

Cada martes, el grupo juvenil de la sección romana de la Orden de Malta y otros voluntarios se reúnen cerca de la Plaza de San Pedro, en el Vaticano, para ofrecer alimentos a las personas sin hogar. Estos jóvenes profesionales y estudiantes, de entre 20 y 30 años, dedican una tarde a la semana de sus apretadas agendas a ayudar a quienes más lo necesitan.

La organización es sencilla: un grupo de entre 10 y 15 jóvenes se reúne a las 8:30 p.m. en la Piazza della Città Leonina, reza una breve oración y camina hasta la Plaza de San Pedro y la Via della Conciliazione, la principal avenida que conduce a la Basílica de San Pedro.

Allí ofrecen caldo, café, una pieza de fruta y algunos aperitivos, acompañados de una sonrisa, a quienes necesitan ayuda. Los propios voluntarios proporcionan los alimentos y los distribuyen en la plaza y sus alrededores, donde cada persona puede elegir lo que desea recibir.

El responsable del grupo juvenil, Luigi Salvaggi, explicó a EWTN News que “la fe y la oración nos llevan a ponernos en un segundo plano”.

Servir a los pobres es “un deber moral, pero profundamente concreto, fundamental tanto para nuestra vida como creyentes como para el bien de la sociedad”, afirmó.

“La fe y la oración nos llevan a ponernos en un segundo plano”

Los jóvenes que participan en esta iniciativa y donan parte de su tiempo ponen de manifiesto su amor por los pobres, un amor que exige acciones concretas.

Salvaggi explicó que “el objetivo del grupo juvenil es […] transmitir el espíritu de la Orden [de Malta] y ayudar a las personas a comprender las profundas razones que impulsan nuestro trabajo”.

La Soberana Orden de Malta es una de las instituciones más antiguas de la civilización occidental y cristiana. Fundada como orden religiosa de la Iglesia Católica en 1113, sus orígenes se remontan a los hospitales que atendían a los enfermos durante las Cruzadas en Tierra Santa.

Desde su fundación, la Orden se ha dedicado a servir a personas necesitadas de distintas confesiones religiosas, entre ellas musulmanes, ortodoxos, católicos, protestantes y judíos, entre otros.

Según su sitio web, la Orden de Malta está presente en 130 países, donde atiende a personas necesitadas mediante labores médicas, sociales y humanitarias. En todo el mundo, la institución trabaja por la defensa de la dignidad humana y el cuidado de quienes necesitan ayuda, independientemente de su origen o religión.

Influenciado por sus padres, Salvaggi aprendió desde pequeño que “nuestra labor caritativa tiene una profunda vocación religiosa”. Según explicó, la razón por la que decidió “comprometerme activamente con el trabajo caritativo es precisamente este fuerte vínculo entre la oración y la acción”.

Como señaló el papa León XIV en la exhortación apostólica Dilexi Te: “No se trata de una mera bondad humana, sino de una revelación: el contacto con quienes son humildes e impotentes es una forma fundamental de encontrarse con el Señor de la historia. En los pobres, Él sigue hablándonos”.

Los voluntarios comparten la convicción de que su labor no consiste únicamente en prestar un servicio o cumplir con un deber, sino también en encontrarse con las personas necesitadas.

“Desde nuestra pequeña contribución, nos basta con ser sinceros y actuar porque creemos en lo que hacemos”, concluyó Salvaggi.

Publicado originalmente en EWTN News. Traducido y adaptado por el equipo de EWTN News Español.

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