Este sábado 17 de octubre fueron beatificados en Ibiza 20 sacerdotes mártires, que fueron asesinados en 1936 por odio a la fe y sólo por el hecho de ser sacerdotes, durante la Guerra Civil Española.
“La única razón por la que los mataron fue porque eran sacerdotes. Los testigos niegan unánimemente cualquier otro motivo”, señala sobre estos presbíteros el sitio web del Dicasterio de las Causas de los Santos en el Vaticano.
Los 20 nuevos beatos, todos sacerdotes diocesanos de los 53 que entonces tenía Ibiza, y que serán recordados cada 6 de noviembre, son: Juan Torres Torres, el principal de la causa; Antonio Tur Costa, Antonio Roig Guasch, José Tur Bennassar, Miguel Planells Tur, José Ramón Escandel, Sala Joaquín Cirer, José Riera Bonet, Antonio Cardona Vingut y José Torres Torres.
Completan la lista Mariano Roig Marí, José Ferrer Guasch, Antonio Marí Torres, Ignacio Serra Riera, Antonio Ramón Orvay, Mariano Escandell Roig, Miguel Riera Bonet, Andrés Tur Tur, José Tur Ferrer y José Serra Ribas.
La fidelidad de los mártires surge de la certeza del amor de Cristo
La Misa de beatificación fue presidida por el Cardenal Marcello Semeraro, prefecto del Dicasterio de las Causas de los Santos, y concelebrada por varios obispos y numerosos sacerdotes en la Catedral de Ibiza. De acuerdo al obispado local, es la primera beatificación que se celebra en las Islas Baleares.
Ante el sufrimiento de los mártires, dijo el cardenal en su homilía, “las palabras de Jesús resuenan con especial fuerza: ‘Seréis llevados ante gobernadores y reyes por mi causa, para dar testimonio’”.
«No exaltamos el heroísmo de personas excepcionalmente fuertes, sino la fidelidad de aquellos que permanecen enamorados y no permiten que el odio hacia los demás se convierta en su propio odio”, destacó el purpurado, según informa Vatican News.
El Cardenal Semeraro resaltó que “la fidelidad de los mártires no surge de la pretensión de ser invencibles, sino de la certeza de ser amados por Cristo”.
Para concluir, el purpurado señaló que “no pedimos ser librados de toda dificultad, sino no perder a Cristo en la dificultad; no pedimos estar libres del miedo, sino no ser gobernados por él; no pedimos una vida sin contradicciones, sino la gracia de permanecer fieles en el amor”.
La historia de los nuevos beatos de la Guerra Civil Española
Estos mártires fueron arrestados entre agosto y septiembre de 1936, cuando se desató una ola de violencia en las islas y Formentera, por parte de las fuerzas republicanas, con la supresión del culto, los sacramentos, y el saqueo e incendio de iglesias.
Juan Torres Torres, líder de la causa de beatificación de este grupo de mártires, era también el más joven del grupo. Al saber de su sentencia de muerte exclamó “¡Viva Cristo Rey!” Tenía sólo dos meses de ordenado cuando fue asesinado el 7 de agosto de 1936. Murió únicamente para ser “el sacerdote del pueblo”.
Antonio Tur Costa fue capturado y asesinado junto con su padre y uno de sus hermanos. Se entregó por completo a su misión pastoral en la parroquia de San Carlos. Fue desfigurado y luego fusilado el 7 de agosto de 1936, tras rechazar el renunciar a su fe o blasfemar.
Antonio Roig Guasch, párroco y ecónomo de San Francisco Javier en Formentera, fue capturado entre el 7 y el 9 de agosto de 1936. Lo encerraron en una prisión improvisada, donde fue torturado. Trataron de hacerlo blasfemar y, ante su negativa, fue ejecutado a tiros.
Todos los demás sacerdotes fueron encerrados en el Castillo de Ibiza y fueron ejecutados el 13 de septiembre luego de un atentado que dejó unos 20 muertos y muchos heridos.
Luego de la ejecución, los cuerpos quedaron sin sepultar para luego ser llevados al cementerio municipal. El 29 de octubre de 1940, fueron llevados a la Catedral de Ibiza, donde reposan actualmente.