Capellán del Gemelli: “La presencia del Santo Padre reconforta a los enfermos”

Desde que el Papa León XIV fue ingresado el pasado martes en el Hospital Policlínico Gemelli para someterse a la extirpación de un tumor en el lóbulo inferior del pulmón derecho, todo ha cambiado en este lugar donde conviven, a diario, la muerte y la esperanza.

Cada día, decenas de personas se acercan a la capilla de San Juan Pablo II para rezar por su pronta recuperación. Poco antes de la Misa de las 13:00 horas, el franciscano Paolo Maiello atiende, con la serenidad y la ternura de quien ve la mano de Dios en cuanto acontece, a todos aquellos que buscan consuelo.

“En estos días se siente que el Santo Padre está aquí, que de alguna manera convive con nosotros, aunque también esté en el lecho del dolor como tantos pacientes que hay dentro del hospital”, asegura el P. Maiello.

El nuevo responsable de los frailes capellanes del Gemelli, cargo que asumió el pasado 1 de septiembre, explica en conversación con EWTN News Español que la presencia del Papa en el hospital está teniendo un impacto palpable entre los enfermos.

Una presencia orante

“Es una presencia tranquilizadora. Yo diría incluso una presencia orante, como la de un padre que vela por ti. Seguramente él siente la mano de Dios que lo acompaña y lo sostiene, pero también siente el afecto de todos nosotros, y nosotros sentimos el suyo”, afirma.

El P. Maiello relata que esta cercanía es percibida incluso por los niños hospitalizados y por otros sacerdotes ingresados en el Gemelli: “Todos los enfermos con los que hablo estos días, incluso los más pequeños, saben que el Santo Padre está aquí y eso les alegra. También hay algunos sacerdotes hospitalizados, algunos de ellos en situaciones delicadas, que dicen: ‘Qué hermoso sentir que el Santo Padre está aquí’. Es una compartición de la cruz que abre una gran esperanza”.

El P. Maiello reza en la capilla San Juan Pablo II en el hospital Gemelli de Roma. Crédito: Victoria Cardiel/EWTN News Español.
El P. Maiello reza en la capilla San Juan Pablo II en el hospital Gemelli de Roma. Crédito: Victoria Cardiel/EWTN News Español.

Antes de asumir esta misión, el P. Maiello ejerció durante 26 años como párroco en distintas comunidades, diez de ellos en la parroquia romana de San Gregorio VII, situada a escasa distancia del Vaticano.

Como a muchos otros, la noticia de la enfermedad del Papa, anunciada por él mismo, le tomó por sorpresa.

“Nos quedamos desconcertados. Fue algo inesperado porque, gracias a Dios, el Papa siempre ha demostrado tener una salud fuerte. Además, procuraba dedicar tiempo a su cuidado personal e incluso al deporte, dando ejemplo de no dejarse absorber por la rutina diaria”, explica.

Mientras tanto, el hospital continúa con su actividad habitual. La imponente estatua de San Juan Pablo II que preside el patio del Gemelli se ha ido llenando de muestras de afecto hacia el Pontífice: dibujos infantiles de vivos colores que desean su pronta recuperación, flores, velas y estampas devocionales.

La misma esperanza ante la enfermedad

Junto a esas muestras de cariño se encontraban Grazia y su hija Cristina, que prefieren ser fotografiadas de espaldas.

Grazia y su hija Cristina se toman de la mano para transmitir la fuerza con la que han afrontado el diagnóstico de cáncer. Crédito: Victoria Cardiel/EWTN News Español.
Grazia y su hija Cristina se toman de la mano para transmitir la fuerza con la que han afrontado el diagnóstico de cáncer. Crédito: Victoria Cardiel/EWTN News Español.

Están tomadas la mano porque quieren dar la imagen de la fuerza con la que afrontan una batalla que ha cambiado sus vidas: el carcinoma de mama diagnosticado a la madre. Fue Cristina quien convenció a Grazia para acudir al Gemelli.

“Me aconsejó venir aquí porque es un hospital de vanguardia, está en la cima de la pirámide, es el mejor”, explica, asegurando que si bien el miedo sigue presente, también lo está la esperanza.

“Espero salir adelante. He visto muchos casos de todo tipo y confío en que el mío sea uno de los que logran superarlo”.

Después de sus oraciones, la conversación deriva inevitablemente en el Papa León XIV que ahora también es un paciente oncológico. Desde que conocieron la noticia de su cáncer de pulmón, ambas sienten una especial cercanía con el Pontífice. “Bajo el cielo estamos todos”, reflexiona Grazia. “La enfermedad puede llegar a cualquiera”, remarca.

“Estamos todos en las manos de Dios”

Para ella, la situación del Papa pone rostro a una verdad universal: la fragilidad humana no distingue entre personas anónimas y líderes de la Iglesia. “Cuando supe la noticia me quedé un poco mal, pero estamos todos en las manos de Dios”, añade. Aunque su diagnóstico y el del Santo Padre son distintos, siente que comparten el mismo camino marcado por la esperanza.

“Puedo decir que tanto yo como el Papa estamos en las mejores manos en el Hospital Gemelli”, concluye.

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