Instituida el 16 de octubre de 1981 por el propio Wojtyła, esta organización sin ánimo de lucro constituye un testimonio vivo del legado del pontífice polaco. Su presidente, monseñor Ptasznik, afirma: «Queremos mantener cada vez más vivo el recuerdo de san Juan Pablo II y, al mismo tiempo, actualizarlo en el mundo de hoy y en el de mañana».