Cuando la noticia de la inminente intervención quirúrgica del Papa León XIV comenzó a circular, en Chiclayo se sintió de inmediato. No era solo el Pontífice quien debía ser hospitalizado en el Gemelli; era, ante todo, el obispo que había pastoreado esta diócesis durante ocho años.
Por eso, en la noche de este lunes 12 de octubre, la Catedral de Santa María se llenó. No hubo convocatoria masiva ni ceremonia extraordinaria: bastó el impulso espontáneo de una comunidad que quiso rezar junta.
Mons. Edinson Farfán presidió la Misa, pero el verdadero centro de la celebración no estaba en el presbiterio, sino en los bancos. Rostros conocidos y desconocidos se mezclaron bajo la penumbra de la nave, unidos por la misma intención: acompañar al Papa en un momento de fragilidad.
Esta es una selección de fotografías que reflejan cómo la distancia geográfica se acorta cuando la memoria pastoral sigue viva y cuando una diócesis decide no dejar solo a quien alguna vez fue su pastor.









