Tres años después del 7 de octubre, el patriarca de Jerusalén de los Latinos relata a los medios vaticanos una Tierra Santa marcada por la desconfianza. «En Israel ya no se habla de un proceso de paz». También expresa su preocupación por Cisjordania, donde denuncia «una ausencia total de ley», y por Gaza, donde «la situación humanitaria no ha mejorado en absoluto». Pero no tiene dudas: «Sin duda, hay que ir allí; tengo previsto regresar».