La visita apostólica de León XIV al Perú —la primera tras más de cuarenta años desde que San Juan Pablo II besara el suelo andino— vuelve a conmover a la Ciudad Imperial. El encuentro con el Santo Padre está tocando las fibras más hondas de la Iglesia cusqueña, la cual se desenvuelve entre la devoción popular, la evangelización de las comunidades quechuahablantes y los procesos de sinodalidad en las zonas altoandinas.