En su intervención ante el Consejo Ejecutivo de la Organización, monseñor Roberto Campisi, observador permanente de la Santa Sede, destaca la necesidad de orientar las decisiones y los recursos hacia la protección de la dignidad humana. Entre las prioridades figuran el apoyo a los docentes, la educación para la paz en zonas de conflicto y la protección de los jóvenes frente a los riesgos de la inteligencia artificial.