El Evangelio no debe ser anunciado solo desde los púlpitos; puede ser comunicado también en el patio del colegio, en las conversaciones después de las clases, o en el acompañamiento silencioso de los jóvenes que necesitan redescubrir el propio valor. Sor Lucía López Álvarez-Ossorio, Hija de la Caridad, ha elegido la cercanía, la presencia y la capacidad de estar junto a las personas también cuando es difícil, en lugar de fiarse de grandes palabras.