En la apertura del Año Académico, el Papa recordó la responsabilidad de la Iglesia de custodiar el tesoro de la Revelación desarrollando la inteligencia orante, la reflexión científica, la mediación cultural y su puesta en práctica. A los estudiantes y docentes una invitación a “custodiar el corazón” ante las rivalidades, las ambiciones y la rutina que desgastan y entristecen.