El enviado especial del Santo Padre para los asuntos humanitarios y presidente de la Conferencia Episcopal Italiana, regresó de Moscú luego de su tercera misión en tierra rusa. Entre los diversos compromisos se encontró con los prisioneros ucranianos, un tema central en los diálogos, junto a la búsqueda de personas desaparecidas y la repatriación de los menores.