Al concluir un viaje apostólico marcado por numerosos momentos intensos en cada una de las ciudades que visitó, el Arzobispo de Marsella y Presidente de la Conferencia Episcopal Francesa hace balance de los cuatro días «azul, blanco y rojo» del Papa. «Le conmovió profundamente el fervor de los jóvenes, su entusiasmo y la esperanza que traían y transmitían», afirma el cardenal, quien también recuerda la cercanía mostrada a los necesitados en Lourdes.