El Papa León XIV invitó este sábado a los católicos de Francia a saciar en Cristo la sed más profunda del corazón humano y a convertir la fe recibida en una fuente de esperanza para los demás. Durante la Santa Misa celebrada en la Plaza de la Concordia de París, el Pontífice presentó a Jesucristo como «fuente de agua viva» y exhortó a las familias, los jóvenes, los catecúmenos y toda la comunidad cristiana a llevar el Evangelio allí donde existen el desánimo, la soledad y la «sequía espiritual».